Atrapados por el pasado

Después de años de conductas y comportamientos desorganizados e inadecuados durante los excesos y abusos del consumo, la huella y estela que hemos dejado a la hora de querernos reinventar, es muy potente. A veces tanto, que nos hace de ancla y nos impide avanzar, porque siempre que damos un paso adelante el pasado nos reclama algo.

Esta sensación de «deuda» que tenemos los enfermos alcohólicos es tremenda. Por muy cierto y real que sea el mal u ofensa que hayamos causado, cuando decidimos recuperarnos y adquirir un compromiso interior para lograrlo, ni el mismo pasado y experiencia deben frenarnos.

Nunca justifico el comportamiento de nadie, empezando por el mío, durante los años que bebimos. Sin embargo tengo muy claro que soy un enfermo y no un vicioso o pecador. Por lo tanto, no tengo nada que expiar y purgar, así como tampoco hacer penitencia o flagelarme por el «yo» que fui en activo.

Lo que debo hacer como todo enfermo … es ponerme bien. Y, si el pasado o los pensamientos de él me resultan tóxicos, alejarme.

Debo responsabilizarme de mi recuperación y conseguir que el «yo» del presente, adquiera cordura, sensatez, y prudencia. A medida que vaya consiguiendo todo esto y vaya teniendo capacidad para solucionar y afrontar situaciones heredadas por mi enfermedad, las iré arreglando como mínimo las que estén en mis manos para lograrlo.

Eso sí, no dejaré que mi pasado me impida crear un futuro en el que me sienta aliviado de toda carga y rehabilitado.

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