Aprovechar la oportunidad

No se trata de cuántas oportunidades nos den, sino de si seremos capaces de aprovecharlas.

No hay alcohólico que no se pase media vida mendigando una oportunidad más. ¡Siempre con la misma historia! Luego, cuando nos la dan, continuamos consumiendo y la desaprovechamos.

Esta es la verdadera y principal causa del porqué el familiar o el entorno esta cansado y decepcionado: La cantidad de veces que nos han intentado ayudar y lo único que hemos hecho es tomarles el pelo.

Este tipo de «oportunidades», esas que sólo se piden para calmar el entorno y tranquilizar la situación antecedente por nuestros comportamientos en los consumos, no son más que meras manipulaciones de nuestra conducta enferma.

Hay alcohólicos que se les dan cientos y nunca las aprovechan y otros que a la primera, se agarran a ella y no la sueltan hasta recuperar su vida.

Los alcohólicos no queremos dejarnos ayudar. No por tozudez, vicio u obstinación, sino porque en el fondo nuestra mente ha enfermado tanto y ha quedado atrapada por el control del alcohol que no queremos dejar de beber.

¿Entonces porque andamos por ahí pidiendo siempre oportunidades?

Lo hacemos porque cuando los efectos del alcohol nos pegan el bajón, la depresión y desesperación que hacen que la situación y convivencia sea insostenible, nos asustamos o angustiamos temporalmente y el temor a perderlo todo y a todos nos hace clamar por ellas. Luego, cuando volvemos a «recargar» (consumir), nos envalentonamos y el miedo desaparece regresando a nuestro estado «natural» de chulería, prepotencia y arrogancia arrepintiéndonos de haber dicho que queríamos dejarlo y volvemos a las mismas.

Esto es un bucle que se va repitiendo una, otra, y otra vez durante nuestra trayectoria alcohólica.

De todas formas, mi mensaje es siempre optimista y esperanzador, y nunca se sabe en qué «oportunidad» el enfermo logrará recuperarse. Con eso no pretendo que el familiar ceda siempre al pataleo, capricho o exigencia del enfermo, sino que reconsidere y se conciencie de que a veces … suena la flauta.

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