Amigos del conflicto

¿Cómo a alguien le puede gustar el conflicto continuo?

Los alcohólicos somos amantes y expertos del conflicto. Si no lo tenemos, lo creamos.

El conflicto es nuestra puerta de entrada al consumo: cada vez que discutimos, nos enojamos, tenemos un conflicto, … hemos encontrado la excusa perfecta para ir a lamentarnos y quejarnos de la mierda de vida y sociedad que existe, mientras estamos con una copa en la mano «tirando» de filosofía barata y derrotista.

Nos encanta poder encontrar un motivo con el que justificar nuestro fracaso y podernos esconder detrás de una botella.

Los alcohólicos somos enfermos amargados. Culpamos al mundo de nuestra enfermedad, Nos retroalimentamos haciéndonos la víctima, y tenemos esa necesidad de buscar una causa externa, un culpable, un «algo» por el cual bebemos de esta manera.

Lo contrario;la paz y tranquilidad, no nos permite poder patalear. Es una sensación que nos desagrada. Cuando todo está en orden, beber enfermizamente nos hace sentir mal y nos genera ansiedad, demasiado remordimiento, y un exceso de realidad que no queremos ver de ninguna manera.

Tal vez a la gente le cueste entender esta paradójica y extraña situación, la de que nos guste el ruido, barullo, follón, y las discusiones, pero eso es lo que nos va.

Cuando dejé de beber y comencé a recuperarme, una de las cosas que más extrañas y más me desconcertaban era el silencio. Me había tirado tantos años viviendo con sonido amplificado y acostumbrado a los tonos de voz elevados que el silencio me aterraba.

Lo mismo me sucedió con otra extraña sensación que muy pronto experimenté al dejar de consumir. La paz.

¡No sabía que era estar en paz ni un solo día!. Despertarme y no tener que pasar cuentas con mi consciencia … era algo muy raro.

Comprendo que es complejo de entender pero no intentemos nunca buscar la lógica en el alcoholismo porque ésta no existe. Los alcohólicos necesitamos beber. Si para beber hay que crear confusión, lío, y malestar general en el entorno y ambiente en el que vivimos, ¡Lo haremos!. No dudaremos en hacer lo que fuere necesario, aunque ello signifique jugar con los sentimientos y lastimar a los otros, para saciar nuestro deseo y necesidad de consumir. Por esa misma razón es una enfermedad: Porque nosotros ya no tenemos el control de las situación de nuestra vida sino que las riendas de ésta, las maneja la botella.

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