La definición «ortodoxa» sería borracho seco,pero a mí personalmente no me gusta mucho andarme por las ramas y minimizar o restar importancia al significado de las palabras,suavizándolas.

Este concepto define al alcohólico ¡(entiéndase a este cómo enfermo y no simplemente como bebedor) que aunque se mantenga abstemio y lleve un largo período sin consumir,su actitud sea igual que cuando lo hacía:soberbio,prepotente,arrogante,mentiroso,orgulloso, y muchísimas cosas más.

Aunque no consuma sigue cabreado con el mundo. Parece que todos tenemos la culpa de que el haya enfermado.Su estado de ánimo es irritable e inestable. Su conducta,la misma. No ha cambiado nada en ningún aspecto.Es más,parece que se le debe algo.

Es un perfil de «rehabilitado» con muchas papeletas para volver a beber. De todos modos,si no lo hace, …es casi lo mismo. No se deja de consumir sólo por no enfermar físicamente,sino es muy probable que cuando alguien llega al extremo de tener que parar los consumos,estas consecuencias sean las mínimas. Las verdaderas consecuencias que nos «conducen» a buscar salida,ayuda o tratamiento,suelen ser psíquicas o sociales.

De hecho,una persona que deja el consumo  pero no cambia de actitud, conducta de vida, casi con toda seguridad se estado de frustración,amargura,intolerancia,y enfado,por no hablar de las relaciones sociales con y para su familia o entorno,no mejorarán en absoluto.

 

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