Al acecho

 

Nadie sabe muy bien como funciona la mente. Toda esa macroestructura compleja de redes y comunicaciones neuronales que nos hacen ser,pensar,actuar,…pero hay algo que tengo muy claro de ella por deducción y experiencia:Que la mente de un enfermo alcohólico es una mente enferma.

Le damos vueltas y vueltas esperando encontrar soluciones rápidas,científicas,eficientes. Buscamos tratamientos,fármacos,métodos,y lo que sea para «romper» con esa asociación tan fuerte e impregnada en nuestro ser en relación con el consumo de alcohol y recompensa o situación gratificante.

Pero la experiencia propia me ha enseñado a ser práctico y pensar sobre el alcoholismo de otra manera:Si no sabemos las causas….,al menos busquemos las soluciones.

Y la solución inminente pasa por aceptar y reconocer que hemos enfermado. Saber que «algo» dentro nuestra cabeza no funciona bien y hace que nos comportemos como en realidad no desearíamos.

Por muy bien que vaya nuestra rehabilitación,por muchos años de abstinencia que llevemos,por mucho que hayamos encauzado la recuperación,…nunca podemos bajar la guardia. El alcohol (dormido,silenciado,…) sigue ahí,al acecho. Cualquier nimiedad puede ser el desencadenante de volver a consumir.

Por eso,nunca debemos bajar la guardia.

Cuando propongo esta teoría implícita y casera,sin método científico,algunos me tachan de exagerado y obsesivo. Yo siempre contesto lo mismo:Obsesión no,concentración.

Si fuimos enfermos,lo seremos siempre.De nuestra capacidad,trabajo,y comprensión de saber que el alcohol siempre permanece al acecho,está el éxito de nuestra recuperación eterna. 

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