Acostumbrarse a la discusión

 

Discutir continuamente no es exclusivo de los alcohólicos, pero en nuestro caso el hacerlo significa una oportunidad para poder beber con una excusa.

Necesitamos crear el conflicto para poder justificar una «escapada».

Tras años y años de consumo las excusas son cada vez menores, y el crear una situación incómoda y de tensión nos ayuda a conseguir nuestro objetivo; beber.

La familia o el entorno desconoce nuestra verdadera intención y sin darse cuenta va asociando y asimilando la convivencia con la confrontación.  O lo que es lo mismo:los habituamos y llevamos al terreno que más nos conviene.

Los enfermos no solemos hacer nunca nada al azar y sin premeditación.  Detrás de cada conducta y comportamiento,  suele haber una clara intencionalidad.

Cuando el familiar o entorno se desgasta y se toma el conflicto como algo normal o habitual, significa que la enfermedad está posicionándose y cogiendo terreno.

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