Estabilidad

Enfermar de alcoholismo te obliga a llevar una doble vida permanentemente. Necesitas aparentar una cosa que no es. Y esto no es vivir. El estar todo el día mintiendo, disimulando, y aparentando, es un desgaste y una agonía que te va destruyendo muy lentamente. Siempre he tenido claro que un enfermo por alcoholismo u otras sustancias escondido y camuflado es una manera de torturarse y suicidarse muy lentamente.

Esta enfermedad representa muy acertadamente la inestabilidad ante cambios bruscos, tenemos la tendencia a arrepentirnos temporalmente, a compadecernos y culparnos magnificando y dramatizando más aun la situación que puede ser superada con tenacidad, motivación, ideas claras, y con mucho amor por uno mismo y por su alrededor.

El anclaje, el agarrarnos a lo que ya conocemos y nos hemos habituado durante tantos años, siempre nos impedirá avanzar. El ancla es querer avanzar permaneciendo fijos, y eso, eso sí que es una incoherencia.

La metáfora de “desanclar” es que si de verdad queremos recuperarnos necesitaremos hacer muchos, muchos, muchos cambios y reinventarnos de tal manera que llegue un día en que no nos parezcamos nada a esa persona que éramos cuando consumíamos.

Con esto quiero decir que hay que tener especial cuidado en aquellos momentos donde nos hallamos, por así decirlo, espaciados. Sin ubicación. Momentos en los que tanto nos da norte que sur, y nos abruma una impasible indiferencia. Porque es ahí cuando daremos cualquier respuesta por válida. Y quizá una de esas respuestas vaya enfundada en un traje de cristal.

Se honesto, y como siempre decimos aléjate del pasado, construye un nuevo presente y lucha para vivir un futuro de bienestar.

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