Lo dejo cuando quiero

La frase del titular está incompleta cuando el qué habla es alcohólico. Continúa del siguiente modo:

«Lo dejo cuando quiero, sin embargo siempre acabo regresando sin poder evitarlo.»

Y así es y así resulta. Nunca lo complicado es abstenerse sino mantenerse firme en esa conducta para siempre.

Por eso la recuperación alcohólica no es un juego ni un  «cursillo», sino todo un proceso de categoría máxima en el que entran muchas fases de trabajo como el autoconocimiento, la regulación de las emociones, automotivación, el manejo y entrenamiento de habilidades sociales y estrategias de reforzamiento, entre otras muchas más, para adaptarse y sobrevivir de sobrio en una sociedad tan consumidora y que ha hecho que el consumo se normalizara y aceptara.

Los alcohólicos no comenzamos enfrentándonos a una botella sino a nosotros mismos. Después, ese enfrentamiento es con el resto del mundo: Hay que aprender a vivir sin necesidad de beber.

No subestimemos ni infravaloremos es terrible esfuerzo que está haciendo alguien cuando se recupera de verdad de alcoholismo, porque es brutal y de mucha entrega y dedicación.

Nunca me cansaré de empujar, apoyar y motivar a los qué están ello, como yo mismo, porque sé lo duro que es.

Al menos, los que ya estamos inmersos en el proceso de recuperación ya no necesitamos decir frases o expresiones tan inmaduras de «lo dejo cuando quiero», sino que trabajamos cada día con el «vivo porque quiero y sé que no es gracias al alcohol u otras sustancias»

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