Consecuentes

Comprendo que una persona enferma que no lo acepta y mucho menos lo reconoce, huya de todo tipo de tratamiento con una actitud prepotente y de auto-suficiencia pensando que él ya sabe como solucionarlo. Incluso, aunque me desagraden sus conductas, sé que quién las hace y dice no es la persona,sino el enfermo.

Pero lo que no entiendo de ninguna manera son los «períodos de abstinencia» para demostrar a los demás de que somos capaces de dejar de beber cuando queremos porque todos sabemos que cuando alguien ha enfermado, eso no es así.

Aparentar seguir un tratamiento y realizar una recuperación para qué cuando éste finalice volver a consumir, es la idiotez más grande que existe en este mundo. Es una pérdida de tiempo absurda. No tiene sentido, lo cojas por donde lo cojas.

El conseguir llegar hasta un centro donde otras personas han experimentado y sentido lo mismo que tú por el consumo, ya en sí es un milagro. La recuperación es dura, a veces larga, compleja, y se necesita mucha comprensión para salir de este infierno en el que nos hemos pasado tantos y tantos años. Pero, el sacrificio … ¡Vale la pena! Lo que recuperamos es la vida. Pienso que es una gran oportunidad que muchos no tienen y otros dejan escapar. Asistir pero no trabajar, escuchar otros testimonios y no oír, es lo mismo que nada. Siempre digo lo mismo y me ratifico: Esta actitud no es más que un amago de salvación. Es … nadar para acabar muriendo en la orilla.

No se trata de abstenerse de consumir sino de aprender a vivir sin necesidad de hacerlo. Creo que la diferencia es clara y significativa.

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