Trabajar, trabajar y más trabajar

Por la vía rápida, con prisas, con inmediatez y ansias de resultados, con la fantasía de querer cambiar un infierno en cuatro días sustituyéndolo por un paraíso de tranquilidad, a nuestra manera sin pretender cambiar nuestras antiguas conductas y hábitos, con los mismos ambientes y entornos, con la misma actitud prepotente, soberbia, y negación de la realidad pero sólo sin beber o no consumir con mera abstinencia … así no se llega a ninguna parte.

Uno debe saber reinventarse, olvidarse falsas amistades, cambiar de ambientes que nos recuerden una vida anterior donde el consumo iba ligado, siendo una persona nueva en un mundo donde el alcohol es más barato que el pan y beber está tan normalizado. Afrontar la enfermedad implica aceptación y reconocimiento, enfrentarse a los miedos y a las situaciones nuevas que viviremos sin refugiarnos y sostenernos en el consumo.

Tendremos que adaptarnos al nuevo entorno y aprender a conseguir, sino la felicidad, al menos una situación de bienestar en el planeta  sobriedad.

Personalmente no me molesta haber sido vencido por la enfermedad, porque gracias a ello he conseguido dosificar y utilizar mis energías en batallas en las que sí vale la pena luchar, batallas que a simple vista nos parecen las más simples y su conjunto son las que forman el bienestar y felicidad: conocerse, encontrarse con uno mismo, vivir, sentir, percibir, amar a la familia, realizarse, contemplar, aprender, evolucionar y crecer

Hay que ser muy guerrero para salir de este maldito y condenado infierno. del alcohol, pero con mucho esfuerzo, disciplina y constancia es posible

https://youtu.be/fkI-NuqpFKQ

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