Ser honesto con simismo

Engañarse a sí mismo parece absurdo e incoherente, algo que no tiene ningún sentido e incluso difícil de comprender para aquellos que ni siquiera lo contemplarían, pero los alcohólicos o drogadictos … lo hacemos constantemente.

¿Por qué, si no tiene sentido? Porque somos enfermos y esta enfermedad significa necesidad. Tenemos la imperiosa necesidad de seguir consumiendo y para ello, haremos cualquier cosa para lograrlo.

Mentir, aparentar, tramar, demostrar, conspirar, manipular, embaucar, … ¡Cuántos infinitivos para un mismo propósito!

Es imposible salir del infierno si a uno le gustan las llamas del fuego.

Está muy bien tener voluntad, buena intención, ganas de recuperarse y superar esta condena que nos persigue y atormenta, pero todo es en vano si el primer paso no es la honestidad y sinceridad para y con uno mismo.

Siempre me repito el mismo símil: Me miraba al espejo durante muchos años como hace todo el mundo, pero la imagen que se reflejaba no era real porque el espejo estaba empañado y se distorsionaba. ¿Solución? ¡Limpiar el espejo bien y ver quién había realmente ahí!

Cualquier paso hacia la recuperación es muy importante, por muy pequeño que sea, pero  mientras nos sigamos engañando y creando el mundo que nosotros queremos y no el que de verdad existe, será complicado avanzar.

Demos los pasos que sean necesarios si queremos recuperarnos, pero empecemos por ser honestos con nosotros y, por muy mal que nos sienta lo que descubramos, démosle la vuelta y mejorémoslo

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