Ojos que no ven … corazones que sí sienten

No se cumple el refrán en el alcoholismo.

Los que te quieren, te apoyan, miman, cuidan y te dan cariño, aunque no te vean, sufren igual o más.

Nuestro perfil, el de los alcohólicos o personas que abusan del alcohol, es muy predecible: mentiras, mentiras, y más mentiras. Excusas, excusas, y más excusas. Falsas promesas, falsas promesas y más falsas promesas…

Por mucho que pretendamos engañar a nuestros seres queridos y familiares mintiéndoles con las cantidades y frecuencias de consumo, con lo que decimos que hacemos durante el día y no hacemos, con todo lo que sale por nuestra boca, ellos ni se lo creen ni están tranquilos. Son muchos años de más de lo mismo.

Por esa razón, no vayamos de espabilados y pensemos que “ojos que no ven corazones que no sienten” porque sí, sí que sienten. Sienten, padecen sufren, … y también enferman.

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