No hablamos el mismo idioma

 

“Si cierras la puerta a todos los errores,también la verdad se quedará fuera” Rabindranath Tagore

 

La comunicación entre una persona enferma de alcohol y el resto,es prácticamente nula. El alcohólico tiene el oído “diseñado” para escuchar lo que interesa,el sentido de la memoria igual de desarrollado,y la capacidad de atención anclada en un objetivo fijo;la botella.

Los “demás” (diremos de todos aquellos que conviven o tiene alguien cercano con alcoholismo),intentarán siempre hacerse entender y trasmitir lo que están viendo desde afuera.

Mucho antes de que empiecen los reproches,las malas caras ,las expresiones de asco,cansancio,y repulsa,siempre se intenta ir con buenas formas. Se emplean todos los medios de diálogo y comunicación para hacerle ver al enfermo que su forma de consumir le va a acarrear serios problemas.Pero como ya hemos mencionado,éste no le va a interesar mucho escuchar.

Ante la desesperación se pondrán ejemplos,comparativas y se le darán todo tipo de advertencias sobre le riesgo que está corriendo con el consumo. Desde intentar decirle la cantidad de sucesos,dramas,accidentes,etc que ocurren como consecuencia del mal uso o abuso de alcohol. Se le informará de todo o más,pero el enfermo (si lo está o va en el camino),huirá de todo tipo de información que le “obligue” a enemistarse con su querida compañera,la botella.

Respecto al miedo o sensibilidad sobre las posibles graves consecuencias,él siempre pensará que eso no le va a suceder,que eso sólo le pasa a los otros. Y,si en algún momento se asusta,cuando vuelva a beber el mismo alcohol le quitará el miedo.

A medida que madura la enfermedad el enfermo se “infantiliza”. Todas esas advertencias se las ha ido pasando por el forro y más que parar o moderar,ha aumentado los consumos en cantidades,frecuencias,etc.

Por supuesto eso hará que los familiares o amigos tengan que elevar el tono y de los simples reproches se pase a las amenazas de ruptura o abandono. Pero el enfermo,como especie,habrá aprendido a sobrevivir dentro de su enfermedad y desarrollará varios sentidos para contrarrestar todo ese tipo de ofensivas:se volverá seductor,convincente,con mucha capacidad de asentimiento,aprenderá a poner cara de escuchar,etc.

No nos daremos cuenta y habrá pasado media vida viendo que por mucho que se le hable,se le diga,o informe,no nos entiende. Y no nos entiende porque el lenguaje del alcohol es otro. Al final,no estamos hablando el mismo idioma.

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