No busques la aprobación ajena, busca la tuya propia.

” … no vine aquí para hacer amigos pero sabes que siempre puedes contar conmigo …” así reza el estribillo de la canción de Loquillo que he colgado acompañando esta reflexión.

Pues eso es lo que hay, luchar y esforzarse para comenzar a querernos antes que pretender agradar a los demás, porque quién se encuentra bien consigo mismo podrá estarlo con los demás y a la vez se podrá contar con él.

Para salir del maldito y bastardo infierno del alcohol hay que ser más maldito y bastardo que él. Hay que ser egoísta y gritar: ¡Basta, déjame ya de una vez y que pueda vivir mi propia vida!

Egoísta para ponerse bien. Egoísta para recuperarse de la enfermedad y de la baja autoestima y estado insignificante  a los que nos ha llevado el consumo.

Hay que reconstruirse y comenzar de la base: volver a quererse y gustarse a uno mismo.

No hay que andar por la vida pretendiendo “hacer amigos”. Tengo una máxima muy clara sobre eso: No me fío de quién es amigo de todo el mundo.

Porque para hacer un tratamiento y rehabilitarte es incompatible tener “amistad” con personas tóxicas”. Cuando digo tóxicas no me refiero exclusivamente a su consumo sino más bien a su conducta.

¿Agradar a los demás y buscar la aprobación ajena? ¿Para qué? Nosotros debemos gustar como somos y no como los demás quieren que seamos.

¿Tanto nos preocupa esa aprobación ajena? Entonces algo está funcionando mal en nuestra recuperación.

Los demás que piensen lo que quieran. Lo importante es fortalecerse y no perder la referencia de quién es tu verdadero enemigo que te autodestruyendo; el alcohol.

1 Comment

  1. Carme el 27 enero, 2018 a las 8:50 am

    Agradar a los demás….y de que sirve? si uno no se quiere a si mismo,no tiene capacidad suficiente para querer a los demás.
    Total y absolutamente de acuerdo,me encanta la
    frase: “Hay que ser más maldito y bastardo que el“.

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