Nadie es tan autosuficiente: todos necesitamos algo de ayuda.

La demora y retraso en pedir ayuda, a nosotros los alcohólicos, nos puede hasta costar la vida.

Siempre me reafirmo en que la muerte de un alcohólico no es la misma que la física, sino que es seguir existiendo, que no viviendo, agonizando y muriendo cada día entre copas y auto-reproches torturado y asfixiado por su propio fracaso vital.

¡Hay que pedir ayuda cuando se necesita!

No confundamos debilidad con vulnerabilidad.

Pedir ayuda no es de personas débiles, sino de fuertes y valientes.

Todo alcohólico rechaza la ayuda porque sabe que ello implica dejar de beber, y esto es lo último que desea. Pero a veces es necesario porque ya no se trata de consumir alcohol sino que el alcohol nos está consumiendo a nosotros.

No tengamos tanto ego y apelemos a una falsa autosuficiencia. Pidamos ayuda si la necesitamos. Seguro que mucha gente está ahí dispuesta a ofrecernosla.

 

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