¡Lo que no vemos!

Que en el alcoholismo, la realidad supera a la ficción, no es una frase hecha, es una evidencia.

Nos hemos acostumbrado a simplificar y verlo todo rápido y de una forma clara. Cuando nos hablan de las consecuencias del alcoholismo, abuso de alcohol o pérdida de control sobre su consumo siempre pensamos en las consecuencias directas: ” Ha pasado esto porque había bebido o estaba intoxicado…”

Lo que no vemos (las consecuencias indirectas) es todo aquello que sucede y no se atribuye en ningún momento al consumo pero si retrocediéramos o profundizáramos un poco más veríamos que el alcohol, al final, fue la variable decisiva que influyó en el suceso.

Aquí hay un listado interminable. Pero si comenzáramos por las más habituales, observaríamos que muchas personas sufren desánimo, depresión, baja autoestima, tendencias suicidas o autolisis, desilusión, angustia vital, ansiedad generalizada, dejadez y abandono, incapacidad de relacionarse con los demás dentro de la normalidad, confusión y dispersión, incoherencia, conductas continuas inapropiadas, desinhibición que supone un gran riesgo para ella y los demás, estado permanente de enfado o conflicto, proyección de frustraciones hacia y para los demás (anulación, ofensa, desprecio,etc.) que para finalizar sin extenderme, perfectamente podrían ser consecuencia del consumo prolongado, abusivo o descontrolado.

He evitado de hablar de consecuencias consideradas “indirectas” porque no se pueden probar con certeza pero son muchas. Pero para que nos hagamos una idea serían: accidentes laborales, caídas absurdas, accidentes domésticos, como prender fuego mientras cocina porque no estás atento, etc.

Por último, no he mencionado todas aquellas que derivan al aislamiento, problemas sociales, laborales, económicos o judiciales.

En fin, ¡Casi nada!

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