La partida de tu vida

La escalera … se sube peldaño a peldaño.

No simplemente por prisa, que es precisamente lo que más tienen los que desean recuperarse, sino por fuerzas para hacerlo. Intentarlo de golpe sería un gran esfuerzo, inútil, y probablemente sin ningún resultado.

En la recuperación alcohólica ese proceso de ir peldaño a peldaño, debe hacerse más que en otra cosa. Y no sólo los enfermos, sino los familiares (que por muy desesperados, cansados, y aburridos que estén, los comprendo perfectamente pero deben tener la misma paciencia o más que sus propios enfermos).

La paradoja de esta enfermedad: » ¿Cómo voy a ponerme bien si para conseguir ponerme bien debo estar bien para atender, entender y comprender lo que me están diciendo los que pretenden ayudarme y yo, …no estoy bien?»

Parece un poco un trabalenguas pero tiene su sentido, y mucho más de lo que parece así leído: El enfermo está mal, quiere recuperarse pero a la vez tiene una necesidad imperiosa de beber. Siempre le gana la última (el deseo de consumir) a la ilusión de la primera (recuperarse) y cuando se empieza un tratamiento o se comienza a subir esa escalera, el enfermo está tan intoxicado, con tan pocas fuerzas y energía, tan abatido y derrotado … que no es capaz ni de subir el primer peldaño. Lo que es lo mismo: Acude con mucha fuerza y optimismo al rellano pero al ver la escalera …le da vértigo.

¿Por qué la insistencia del peldaño a peldaño? Porque lo que no tenemos que hacer nunca cuando el enfermo decide recuperarse es que nade para morir al llegar a la orilla y debe aprender a gestionar y canalizar sus fuerzas para cuando está en ese ascenso de superación, al agotarse, saber parar sin retroceder y coger aliento para seguir subiendo.

Siempre lo he tenido muy claro: hacemos lo simple complicado y lo complejo queremos que sea fácil.

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