El efecto espejo

El efecto espejo: vernos reflejados e identificarnos con hábitos, conductas y comportamientos porque tenemos un problema común, es la mayor escuela que existe para el aprendizaje, las estrategias y la comprensión para solucionar el qué, por qué y cómo.

Cuanto más me miro en el grupo, más me siento reflejado. No sé ni me importa mucho, la verdad, la percepción que tiene la sociedad sobre los grupos terapéuticos de enfermedades estigmatizadas como la nuestra; el alcoholismo. Pero sí sé el bien que me hizo, me hace y me hará si continúo acudiendo y compartiendo con ellos.

Tal vez hayamos visto muchas películas o la palabra terapia esté en desuso y confunda. Ya no digamos “terapia grupal”, que al implicar un colectivo se generaliza más, pero la cuestión es que la realidad sobre la conciencia y la comprensión de estos grupos es totalmente ignorada por el grueso de la sociedad.

La recuperación es sinónimo de avanzar y crecer como persona sin necesidad de refugiarnos en sustancias que nos produzcan efectos. No valen las rabietas, los pataleos, la rendición o el enfado. Hay que dar paso tras paso y para atrás ninguno.

Ningún paso hacia atrás ni tan siquiera para coger impulso.

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