El arte de la manipulación

Siempre digo que la mente de un alcohólico lleva una velocidad casi incalculable para tramar, engañar y manipular.

¿Tal vez la necesidad?, ¿Los años de aprendizaje y su trayectoria de mentir?, ¿Cómo mecanismo de defensa? …

¡Todo me sirve para ratificarlo!

Un enfermo alcohólico se anticipa a cualquier movimiento mucho antes de emprender la acción.

Él sabe que ha perdido su capacidad de controlar y por muy buena intención que tenga, cuando comienza a beber, ya previene y predice los resultados.: Adónde tiene que ir, con quién, cómo moverse, que hacer cuando ya haya desbocado, incluso preparar el argumento y excusa para mentir al día siguiente al ser confrontado, cuestionado o reprochado.

Para hacer todo eso, se necesita de mucha capacidad de manipulación.

Podríamos hablar años y posts infinitos sobre esto, pero es tan evidente y palpable que se resume en una conclusión:

Con la enfermedad del alcoholismo viene un manual de manipulación añadido.

Por esa razón se hace ten complejo tratar con enfermos que no reconocen, no aceptan, niegan, o simplemente se resisten a dejar de beber. La única respuesta que obtendremos una y otra vez siempre será un intento de manipulación para hacernos creer que somos los demás que estamos equivocados.

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