El alcoholismo, una enfermedad mental

“-¡Pero qué me pasa!

– Lo que te pasa es que eres un enfermo alcohólico.”

Siempre resulta difícil asimilar esta enfermedad. A nadie le gusta ser enfermo alcohólico cuando muy probablemente,antes de enfermar,haya estado años consumiendo sin sufrir las consecuencias o tener las conductas que delatan y la definen.

Es un duro golpe al principio saber que es una enfermedad mental,crónica,e irreversible,en la que no existe cura,sino tratamiento y recuperación.

Puede que resulte duro y crudo más por el juicio social que por la propia enfermedad en sí,ya que con un proceso adecuado y guiado de recuperación,dentro de su gravedad,uno puede volver a llevar una vida completamente normal (Aquí,como alcohólico,me atrevo a decir “mejor”),con el hecho de no beber y cambiar esas conductas alcohólicas tan impregnadas que nos dejaron la huella en nuestro carácter y comportamiento.

Pero independientemente de la aceptación,especialmente si es necesaria y evidente,está la cuestión de la asimilación.

Creo que podemos reducir a dos opciones:Lo tomas o lo dejas.

A mí,personalmente,cuando me lo “hicieron ver” o yo lo vi con el efecto espejo de otros compañeros de grupo que también lo eran,…me alivió.

Nunca he tenido vergüenza ni ha supuesto ningún tipo de carga esta “etiqueta” que en realidad es un diagnóstico. Al contrario,me sentí profundamente aliviado el saber que todo lo que me pasaba y el porqué de como me comportaba,era por una enfermedad localizada.

La otra opción,es tomárselo mal y como una carga. Ante esta elección,ya anticipo que la recuperación será mucho más costosa,tortuosa,y tal vez aumente la resistencia a conseguirlo.

En fin,es cuestión personal de cada uno. Simplemente expresar mi opinión que para mi recuperación me ayudó y sigue ayudando mucho.

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