Autocompromiso: ¡No lo hagas por nadie;hazlo por ti!

En una explicación directa y concisa de lo que es en realidad el autocompromiso decía: “… lo complicado del autocompromiso es que no tienes a nadie que alcance a entender por completo el por qué de ellos.”

Cierta reflexión. Muy cierta y adecuada.

Dejar de beber cuando has enfermado o estás a punto de hacerlo, por muy obvio que parezca es todo lo contrario. A pesar de estar autodestruyéndote y perjudicando tu salud psico-fisiológica y tus relaciones sociales con tu entorno, la necesidad imperiosa de consumir que ha desencadenado la enfermedad es muy compleja. Tanto que casi es más fácil seguir consumiendo y reventar ya de una vez que volver a resetearte comenzando de nuevo un aprendizaje y una reestructuración completa de tu persona viviendo una nueva vida desde la sobriedad, calma, paz y serenidad en un mundo  diseñado para el consumo.

Por eso la importancia de nunca emprender una decisión de esta magnitud para satisfacer, complacer o agradar a los demás, porque esa necesidad, al final, acabará venciendo.

Se necesita mucha fuerza interior. Una fuerza no de voluntad como algunos postulan. Es una fuerza más viva, más del alma, extraída de lo más profundo de nuestro ser, que aunque las adversidades y los obstáculos sean muchos no harán que nos rindamos.

Decir donde está ese autocompromiso sería como decir donde se encuentra la felicidad: es algo muy subjetivo y particular de cada persona.

Casi todos los alcohólicos que nos rehabilitamos, yo el primero, antes de conseguirlo hicimos muchos intentos y experimentos sin éxito alguno. Tal vez esos fracasos puedan atribuirse a eso mismo: faltaba esa fuerza para decir ¡basta!

 

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