Autocompadecerse gratuitamente

Todo lo que nos sucede, por mucho que nos compadezcamos y quejemos, en nuestro caso, el de las personas que beben mucho, con frecuencia o abusan, es consecuencia del alcohol. Ir a buscar al culpable en otra parte es hacer el tonto.

Cuando el alcohol está de retirada y ya no nos hace de escudo, vienen los lamentos y nos torturamos  por “el qué hemos hecho, hemos dicho”, pero no seamos cínicos: mientras sigamos haciéndolo siempre sucederá exactamente lo mismo y permaneceremos en este bucle del que parece que no hay manera de salir.

Esta flagelación mental e invasión de pensamientos obsesivos y remordimiento no deja de ser una consecuencia más del consumo.

Todo ve en el mismo paquete: Bebemos y nos ponemos hasta las cejas para huir de nosotros mismos, nos abstraemos parcial y temporalmente de la realidad por unas horas pensando que nos lo pasamos bien, y luego el cuento siempre termina de la misma manera en la que acabamos por autocompadecernos y repitiéndonos una vez más con autoengaño el típico “no lo volveré a hacer más”.

Sólo por ese sufrimiento del día después, en el que nos amargamos y compadecemos gratuita y voluntariamente, … ya vale la pena el esfuerzo por recuperarse de esta maldita enfermedad.

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